El jefe de Estado de China, Xi Jinping, llegó a los Estados Unidos y fue recibido por el presidente Donald Trump con todas las demostraciones diplomáticas y de fuerza. Como parte de la recepción para “honrar” su presencia, fue internacionalmente viral un despliegue aéreo de dos bombarderos supersónicos B-1 Lancer, que sobrevolaron la pista a baja altura. Impresionante.
El mensaje es claro: una competencia entre los dos gigantes del mundo. Xi Jinping siguió el guion y ni siquiera se inmutó ante el paso de los aviones. Trump hizo como si sorprendiera y comentó algo a su visitante, sin recibir respuesta. Todo es parte del juego del poder.
Evidentemente, en México igual que en el resto del planeta, nos toca ser testigos de la lucha por la supremacía tecnológica, comercial y geopolítica, pero no pasa desapercibido que al mismo tiempo, en Palacio Nacional recibirán al jefe de Estado de Corea del Sur, Lee Jae Myung, aunque a diferencia de la cumbre en Estados Unidos, el motivo del encuentro en nuestro país se originó por el interés en el grupo musical BTS.
Considerando la realidad actual, la presidenta Claudia Sheinbaum tiene enfrente una agenda más que interesante para desarrollar con Lee Jae Myung, ya que Corea del Sur es un gigante tecnológico internacional y las dos naciones coinciden en sus necesidades básicas: Corea con China y México con Estados Unidos. Lógicamente, esta lectura debe estar en la parte principal de las asesorías presidenciales.
Por otro lado, mientras en nuestro país se discute y se legisla sobre la mejor decisión sobre el uso de teléfonos inteligentes en el sistema de educación básica o la posibilidad de hacer rendir cuentas a los gigantes tecnológicos, es indispensable considerar qué postura debe tomarse en relación con los acuerdos, porque los habrá, que tomen Estados Unidos y China.
Muy por encima de los conflictos derivados por la actividad del crimen organizado, y mucho más allá de la gestión de Donald Trump (en el ámbito de la geopolítica la administración de Trump es un momento que está por terminar) que tanto condiciona la vida pública en México, lo más importante es resolver cuál será nuestra postura y nuestro papel en el orden internacional.
México no puede ser el país de los programas sociales y la visión de la 4T. Es la nación con más migrantes en Estados Unidos, una potencia creciente que quizá, ha olvidado su relevancia en el ámbito internacional.