Después de tensas negociaciones y luchas internas que dejaron heridas profundas en Morena, la dirigencia nacional del partido ya presenta a sus 17 coordinadoras y “coordinadores de la defensa de la 4T y la soberanía nacional”, que para fines prácticos son en realidad quienes competirán el año entrante por las gubernaturas que estarán en juego. Ariadna Montiel, presidenta del partido, y Citlalli Hernández, presidenta la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, concluyeron una complicada tarea de la que se pueden obtener varias conclusiones.
Durante meses, se revisaba cada paso, cada declaración, cada aprobación y rechazo planteados por la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el comportamiento y ambiciones declaradas de quienes aspiran a convertirse en gobernadoras y gobernadores. En ello, y por la influencia de personajes como el senador Adán Augusto López, se esperaban estos resultados para “medir” si efectivamente, la presidenta Sheinbaum es la jefa política de lo que ella misma bautizó como “el segundo piso de la cuarta transformación”.
Los resultados demuestran que sí, que ella se impone y quedan al margen quienes retaron sus reglas, como por ejemplo su rechazo al nepotismo o sus actos adelantados de campaña, igual que sus relaciones sospechosas con actividades reprobadas por la filosofía morenista.
El ejemplo más claro y reciente fue la designación de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador en Chihuahua, dejando fuera a la senadora Andrea Chávez, quien reiteradamente retó las prohibiciones de la presidenta Sheinbaum y se apoyó en Adán Augusto López.
Pero en el camino también quedaron “sembrados” personajes como el senador Félix Salgado Macedonio, en Guerrero, o el senador Saúl Monreal Ávila, en Zacatecas.
Además, se rompió con los aliados en San Luis Potosí, donde Ricardo Gallardo está empeñado en que su esposa, la senadora Ruth González, será candidata al gobierno estatal para sucederlo en el cargo; en este caso, Morena postulará a otro personaje, Elí César Cervantes.
Queda claro entonces que la presidenta Sheinbaum aumenta su margen de maniobra y disminuye el de otros actores políticos de su partido. Con estos movimientos, la presidenta despeja el futuro de su siguiente año de gobierno, que se antoja bastante complicado.
Después de las gubernaturas, siguen las presidencias municipales, particularmente las de ciudades con más población.
Y enseguida, las candidaturas a la Cámara de Diputados, donde se pretende mantener una mayoría calificada que le permitan el control legislativo para reformas y decretos.
La ruta está marcada y las cosas van saliendo.
Pero no pueden tener la seguridad de que esos serán los resultados.
Hay muchas cuentas por pagar y la presión del gobierno de Estados Unidos sobre los morenistas con escándalos merece una lectura adicional.