La corcholatiza (corcholatas les llamó hace muchas décadas Daniel Cosío Villegas a los suspirantes presidenciales) de Morena llegó a su fin, al menos eso es lo que nos dijeron estos últimos días. Como sucede en tiempos de destapes, es imposible que todas y todos los tiradores queden conformes con el resultado. Más allá del método elegido por Morena para llevar a cabo sus corcholatazos y elegir a sus coordinaciones de la defensa de la transformación, se impone hacer algunas lecturas sobre lo que guarda el futuro de ese partido a la luz de su presente.
1) A no dudar, la mano de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo meció la cuna. Lo menciono por el acomodo de cuadros cercanos a su círculo político y el alejamiento de algunos miembros que tienen sus fidelidades allende Palacio Nacional. Con ello, la jefa del Ejecutivo toma un mayor control político de las riendas del país y de su partido.
2) La decisión de la presidenta avalada por Morena y su fundador seguramente le otorgará mayor poder de decisión sobre el proyecto de nación, sin que ello signifique un rompimiento con López Obrador, pero sí un reacomodo de sus piezas más cercanas en el tablero político. Si bien esta situación fortalece a la presidenta, aún hace falta esperar para saber si fortalece a Morena y le permite obtener los triunfos electorales que desea en 2027.
3) Llamó la atención el triunfo del partido de las cuatro mentiras (PVEM) pues se hizo de dos eventuales candidaturas: el diputado federal Alejandro Cota Cárdenas en Baja California Sur y la senadora Jasmine Bugarín, en Nayarit. Quizá la explicación a eso se encuentre en la necesidad de Claudia Sheinbaum y Morena de asegurar la mayoría en el Congreso luego de las elecciones. El partido guinda por sí solo no podría seguir sacando las reformas legislativas; bajo esa lógica, ahora la presidenta deberá presionar más para llevar el pacto a otro nivel y evitar que al momento de las votaciones los verdes no levanten el dedo.
4) El resto de las posiciones fueron para morenistas, aunque varias de ellas no recayeron en miembros de las bases o que han acompañado el proyecto desde su fundación, por el contrario, varias y varios ungidos vienen de un origen prianista.
5) Por otro lado, llaman la atención dos estados donde pareciera que la apuesta morenista es a perder: Nuevo León, con Clara Luz Flores, quien repetirá como candidata a la gubernatura luego de haber perdido con Samuel García y estar relacionada con Keith Raniere, líder de NXIVM, quien ha sido condenado en Estados Unidos a 120 años de prisión por delitos relacionados con tráfico sexual y pornografía infantil. Con esa decisión, pareciera que lo que se busca es pavimentarle el camino a Mariana Rodríguez Cantú, esposa del gobernador y a Movimiento Ciudadano. El otro caso es San Luis Potosí, donde mandarán a Elí César Cervantes Rojas, quien seguramente no será un contrincante que evite que la senadora Ruth González, esposa del actual gobernador Ricardo Gallardo, se haga de la titularidad del Ejecutivo estatal.
6) Luego de encuestas y corcholatazos la pregunta que surge es, si ¿Morena no tiene militantes preparados y con experiencia en sus cuadros originales? En tanto la dirigencia del partido siga haciendo a un lado a sus bases y solamente recurra a ellas para llenar plazas y urnas, la fórmula terminará por desgastarse. Se impone que no se confíen en la fuerza y reconocimiento ciudadano de la presidenta Sheinbaum, y en la debilidad de los partidos de oposición.
7) Inevitablemente vendrá una “operación cicatriz” que evite mayores enfrentamientos y una posible fractura. No creo que llegue a una desbandada, sin embargo, es necesario que el partido guinda piense más en el proyecto de transformación y menos en únicamente ganar elecciones a como dé lugar, que, por otra parte, con algunos de los cuadros lanzados tampoco es que estén aseguradas las victorias.