Clima
25ºC
7 octubre 2026
José Francisco Muñoz Valle
José Francisco Muñoz Valle
José Francisco Muñoz Valle

Vigilar sin alarmar

7 octubre 2026
|
05:00
Actualizada
12:34

Una trabajadora de 28 años de un instituto especializado en peste en Siberia, falleció recientemente después de desarrollar una neumonía cuya causa todavía genera preguntas. La noticia recorrió rápidamente el mundo, acompañada de una palabra capaz de despertar siglos de temor: peste.

Hasta ahora, las autoridades rusas sostienen que no se detectaron microorganismos relacionados con su actividad profesional y han informado a la Organización Mundial de la Salud que no existen casos confirmados de peste en Irkutsk. Las personas identificadas como contactos también han sido sometidas a vigilancia y pruebas. Es decir: no estamos frente a una nueva pandemia ni existen elementos para afirmarlo.

Pero precisamente ahí existe una lección importante.

La vigilancia epidemiológica no comienza cuando un hospital está lleno ni cuando una enfermedad ocupa las primeras planas. Comienza cuando alguien observa que algo no corresponde con lo esperado y decide investigarlo.

Después de la COVID-19 podríamos haber aprendido dos comportamientos opuestos: vivir permanentemente alarmados o asumir que una emergencia de esas dimensiones difícilmente volverá a ocurrir. Ninguno de los dos resulta particularmente útil.

En salud pública necesitamos una tercera posibilidad: vigilar sin alarmar.

Una neumonía de origen desconocido, una agrupación inesperada de casos, un microorganismo que aparece fuera de su territorio habitual o una modificación inexplicable en el comportamiento de una enfermedad son señales que merecen atención. No necesariamente porque anuncien una epidemia, sino porque investigar oportunamente permite precisamente evitar que una amenaza se convierta en ella.

Eso implica laboratorios capaces de identificar patógenos, sistemas de salud sensibles, intercambio internacional de información y profesionales entrenados para reconocer aquello que se sale del patrón. También exige transparencia. En un mundo conectado, ocultar información sanitaria no solamente dificulta la respuesta: alimenta rumores, desinformación y desconfianza.

Existe además otra dimensión que no podemos ignorar: la bioseguridad. Investigar microorganismos peligrosos es indispensable para desarrollar diagnósticos, tratamientos y estrategias de prevención. Pero cuanto mayor es nuestra capacidad científica, mayor debe ser también nuestra responsabilidad para trabajar con ella.

La seguridad sanitaria del siglo XXI dependerá tanto de nuestra capacidad para descubrir nuevas tecnologías como de algo mucho más elemental: observar, comunicar y actuar a tiempo.

La próxima emergencia sanitaria mundial no comenzará con una noticia espectacular. Puede iniciar con un caso extraño, una muestra inesperada o una neumonía cuya causa nadie logra explicar.

Por eso la vigilancia epidemiológica puede parecer silenciosa cuando funciona bien. Su éxito muchas veces consiste precisamente en que aquello que pudo convertirse en una crisis nunca llegue a serlo.

Después de todo lo vivido, aprender a mirar esas señales sin miedo, pero tampoco con indiferencia, debería ser una de nuestras mayores lecciones colectivas.

 

*Las opiniones y contenidos en este texto son responsabilidad total del autor y no de este medio de comunicación.
Logo Quiero Tv
Canal de televisión que trasmite contenidos de noticias, deportes y entretenimiento por sistemas de paga desde 1994 y ahora por señal abierta en el canal 10.1 para el Área Metropolitana de Guadalajara.
Redireccion a facebook Quiero Tv
Redireccion a X Quiero Tv
Redireccion a instagram Quiero Tv
Redireccion a youtube Quiero Tv