“Nos entristece a todos los peruanos y chiclayanos porque estábamos ya a la espera del papa”

En la plaza principal de Chiclayo, un letrero dorado proclama esta localidad del norte de Perú la ciudad del papa León XIV. Los fieles preparan el esperado regreso de su antiguo obispo, ahora incierto tras ser operado de un cáncer de pulmón.
El Vaticano aún no se ha pronunciado sobre el futuro de la gira en noviembre del sumo pontífice estadounidense por Uruguay, Argentina y Perú, país donde pasó casi dos décadas y del que también tiene la nacionalidad.
“Nos entristece a todos los peruanos y chiclayanos porque estábamos ya a la espera del papa”, dice a la AFP Brisa Ayacila, administradora de 22 años. Asegura que con su familia reza por él, al salir de la catedral de esta ciudad de 600.000 habitantes.
A pocos pasos, dos restaurantes afirman en letreros haberlo alimentado. Una tienda vende camisetas y recuerdos de él. Y murales del agustino se esparcen por la ciudad.
Pese a la incertidumbre sobre su visita, los preparativos no se detienen.
“Esta es su tierra. Lo esperamos con los brazos abiertos, pero quisiera que esté bien de salud y que venga”, dice Melani Soto, una estudiante universitaria de 18 años.