Hace apenas unos días, tuvimos una Romería más, la 292. Hoy quiero compartirles una historia que me tocó vivir, hace algunos años. Estaba en una junta de trabajo por la zona de Belenes, en Zapopan, cuando de repente todo se detuvo: nos avisaron que un niño de unos 7 años se había extraviado mientras jugaba.
La preocupación fue inmediata. Quienes conocen la zona saben que está rodeada de avenidas enormes y sumamente peligrosas, un riesgo enorme para cualquier pequeño y más para él, que no hablaba y ni siquiera podía decir su nombre.
De inmediato suspendimos la reunión. La Policía de Zapopan ya estaba alertada y todos nos sumamos a la búsqueda. Fueron dos horas de muchísima angustia, de pensar lo peor debido al tráfico de las vialidades que nos rodeaban.
Y entonces, llegó la noticia que nos devolvió el alma al cuerpo: ¡Lo encontraron!
El pequeño estaba sano y salvo dentro de la Basílica de Zapopan. Para llegar hasta ahí, tuvo que caminar una distancia considerable y cruzar, por su cuenta, avenidas peligrosísimas hasta llegar a la Plaza de las Américas. Lo identificaron gracias a las señas particulares que su mamá les había dado a las autoridades. Claro que reconozco que la policía de Zapopan realizó un excelente trabajo. Sin embargo, fue extraordinario encontrarlo dentro de la Basílica de Zapopan, sin ninguna lesión, sentado en una banca como quien va a rezar.
Sé que algunos no son creyentes y se respeta profundamente. Para mí, ver que ese niño cruzó la ciudad, ileso, y terminó precisamente ahí… fue un verdadero milagro de la Virgen de Zapopan, como si ella lo hubiera acompañado todo el trayecto y lo hubiera cuidado, hasta poderlo entregar sano y salvo a su mamá.
¿Ustedes han vivido alguna experiencia que los hiciera creer en los milagros? Los leo en los comentarios.