En las últimas semanas hemos sido testigos de diferentes momentos, álgidos la mayoría de ellos, relacionados con la crisis del agua en la zona metropolitana; pero todo lo que ocurre en el ámbito público está marcado por el proceso electoral, que ya inició en el espacio federal y recién se estrena formalmente en el Estado de Jalisco.
Cualquier reclamo, cualquier señalamiento y todas las ideas expuestas por actores públicos, ya sean diputados, regidores, alcaldes u otros funcionarios, están filtrados por el interés de las elecciones 2027.
La reciente crisis política que se motivó después de la manifestación en los alrededores de Casa Jalisco, y que ha sido objeto de condena desde Palacio Nacional y por parte de todos los actores públicos que simpatizan o forman parte de la oposición, está relacionada directamente con el legítimo reclamo de agua potable y la defensa retórica de las libertades constitucionales, pero también con las aspiraciones abiertas o veladas de quienes pretenden una candidatura para la próxima elección.
La pregunta que flota en el aire es si habrá una derrota del partido gobernante, Movimiento Ciudadano, principalmente en Guadalajara, Zapopan o Tlajomulco; evidentemente, los conflictos sociales y la actuación de diferentes niveles de gobierno permiten hacer una lectura en ese sentido. No es ninguna hipótesis descabellada.
Sin embargo, en los procesos electorales ningún escenario está descartado aunque luzca totalmente improbable.
La cuestión es, ¿qué tanta disposición tienen los seis y medio millones de jaliscienses, convocados a votar, para aplicar un voto de castigo y provocar la alternancia en el poder?
Queda mucho por ver todavía. La definición de candidatas y candidatos; la posibilidad de alianzas entre partidos; las propuestas en el discurso y en las campañas. La historia se está escribiendo al día. Y en Jalisco se combinan dos escenarios: por una parte, el desgaste natural del grupo gobernante junto con la intención de voto a favor de Morena, pero también el potente sentido jalisciense de rechazo al proyecto de centralismo y control que pretende Morena desde el gobierno federal.
A las tendencias actuales les faltan los nombres de candidatas y candidatos, sus discursos; sus propuestas de mejora de la realidad y su reacción a las situaciones críticas.
Antes de todo esto puede haber supuestos, unos más creíbles que otros, pero todavía por someterse a la prueba del ácido que es la realidad cotidiana.