En política hay quienes gobiernan pensando en la próxima elección y quienes gobiernan pensando en la próxima generación. Nosotros, en Movimiento Ciudadano, elegimos gobernar con la mirada puesta en las futuras generaciones. No es un eslogan; es una forma de entender el servicio público que hemos demostrado con hechos. Por eso respaldo con absoluta convicción la iniciativa que nuestro gobernador Pablo Lemus presentó ante el Congreso de Jalisco para impulsar el Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara, una obra que no responde a la coyuntura, sino a la responsabilidad de garantizar agua limpia y suficiente para el futuro de nuestra gente.
El Área Metropolitana de Guadalajara enfrenta un enorme desafío en materia de agua y sería irresponsable negarlo. Las familias tienen todo el derecho de abrir la llave y confiar en lo que sale de ella, y para lograrlo hay que atender un problema que se arrastra desde hace muchos años: la contaminación del agua y una infraestructura envejecida para traerla a la ciudad. Cerca del 65% del agua que se consume en el Área Metropolitana de Guadalajara proviene del Lago de Chapala, y buena parte de ella viaja por un sistema antiguo y a cielo abierto, expuesto a la contaminación. Seguir parchando esa infraestructura sería condenar a la ciudad a repetir, una y otra vez, la misma crisis.
El nuevo acueducto, de 42 kilómetros, permitirá llevar agua de mejor calidad a los hogares de miles de familias tapatías, reducir la extracción del Lago de Chapala y generar ahorros en energía eléctrica. Se trata de un proyecto con ingeniería ejecutiva concluida y con el aval técnico de la Comisión Nacional del Agua, que será financiado de manera responsable y multianual, bajo un modelo de gestión que garantiza su mantenimiento, rehabilitación y operación continuos a lo largo de toda su vida útil.
Vale la pena dejarlo claro, porque frente a un tema tan sensible la desinformación lastima a la gente: todo se hará bajo la rectoría del Estado y con reglas muy claras. El agua no se privatiza, no se concesiona, no suben las tarifas y no se contrata deuda pública; es y seguirá siendo de las y los tapatíos. Resulta curioso, además, que quienes hoy pretenden satanizar este esquema guarden silencio sobre los modelos multianuales que el propio Gobierno Federal sí ha utilizado para sacar adelante obras hidráulicas en distintas regiones del país. Lo que es válido para la Federación no puede volverse sospechoso cuando lo propone Jalisco.
Y es que ante una crisis de esta magnitud siempre será más fácil sembrar miedo que construir soluciones. Quienes apuestan por la confusión deberían explicar a las familias cuál es su alternativa real, con qué recursos y en qué plazos, en lugar de lucrar con la preocupación de la gente. Por ello, hago un llamado enérgico a las y los diputados de todas las fracciones parlamentarias para que actúen con altura de miras: analizar y fiscalizar es su obligación, pero postergar una solución de fondo sería fallarle a millones de personas. El agua no puede convertirse en moneda de cambio para ganar votos.
Con esta iniciativa, el Gobierno de Jalisco asume su responsabilidad histórica de resolver de raíz un problema heredado de décadas de rezago. Pablo Lemus está dando la cara con valentía y responsabilidad. Y tiene todo el respaldo de Movimiento Ciudadano en Jalisco, porque nuestra gente merece agua limpia y de calidad para las próximas décadas, y ese es el compromiso por el que trabajamos todos los días. Que otros sigan gobernando y pensando en la próxima elección; nosotros seguiremos gobernando y pensando en la próxima generación, porque el futuro del agua se construye hoy.