La Virgen de Zapopan fue la primera en llegar, pero personajes como Pelé, Maradona e incluso Juan Pablo II pisaron la cancha del Estadio Jalisco, un inmueble que, independientemente de lo que vaya a ocurrir con él, representa un legado monumental para nuestra ciudad.
Con el apoyo del entonces gobernador Agustín Yáñez y Juan Gil Preciado como presidente municipal de Guadalajara, y ante la necesidad de un espacio más grande para llevar a cabo los partidos de futbol, la dirigencia del Club Atlas anunció la necesidad de construir un estadio y en 1957 inició su construcción en el terreno de casi 5 hectáreas.
El 24 de enero de 1960, con la imagen de la Virgen de Zapopan presente como patrona de los futbolistas, según la página oficial del Estadio Jalisco, se inauguró el Estadio Jalisco, bendecido por el cardenal José Garibi Rivera con la presencia de Jaime Torres Bodet, con la representación presidencial, Juan Gil Preciado ya como gobernador de Jalisco.
El primer partido que se jugó el 31 de enero de 1960 fue el del Atlas contra el equipo argentino San Lorenzo, con una triste derrota para el equipo local. A partir de entonces se han disputado miles de encuentros en esa cancha, 14 de ellos de dos copas mundiales de las que fue sede el también llamado Coloso de la Calzada Independencia.
La que fuera también casa de las Chivas y de los Leones Negros, ha sido testigo de lágrimas de triunfo y de derrota, en el futbol, pero también fue sede de los Juegos Olímpicos, de la Copa Confederaciones y de un mundial femenil. Además, ha sido escenario de cientos de conciertos de Vicente Fernández, Luis Miguel, Rod Stewart, Julión Álvarez, entre otros.
Incluso, el Papa Juan Pablo II en su visita a México en 1979, recién nombrado en el cargo, celebró una misa en la cancha del estadio que, además, dedicó a la clase trabajadora por la justicia y en contra de la violencia, y antes de dar su bendición dijo: “la corona de futbolistas que nos acompaña pone un nuevo color a nuestra gran reunión”.
Nuestro Estadio Monumental es pues un sitio que seguramente guarda en la memoria, no solo de las y los tapatíos sino de muchos mexicanos, anécdotas e historias memorables.
Este recinto con capacidad para más de 55 mil personas, tiene muchas historias que contar, en cada butaca, en la cancha, en sus pasillos, en las calles que lo rodean, se escucha el murmullo de la afición, los gritos de las porras, las oraciones de los fieles, el canto de los fans.
Es parte de nuestra historia como ciudad, de nuestro patrimonio tapatío, es y será siempre un legado monumental para Guadalajara.