La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, anunció que su administración se hará cargo, con 12 o 13 mil millones de pesos invertidos, de la parte de infraestructura para abasto de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara. Es una gran noticia y con ella, gana Jalisco. Quedan todavía pendientes negociaciones finales, y de hecho ayer y hoy continuaron. Pero pronto, por fin, habrá un proyecto final en el que hay acuerdo político de los dos niveles de gobierno; acuerdo técnico con el aval de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y acuerdo económico con el compromiso público de invertir, porque además de los 13 mil millones federales, el Estado de Jalisco invertirá entre 10 y 12 mil millones en otras obras.
Es importante, sin embargo, aclarar una serie de asuntos en torno de estos compromisos públicos de ambos gobernantes, Claudia Sheinbaum y Pablo Lemus.
En medio del “ruido político” y la estridente narrativa de los integrantes de Morena, que de inmediato pretendieron imponer la idea –abarrotaron las redes sociales– de que la presidencia de la república sí resolvió una crisis que el Estado no pudo atender, debe recordarse que no le están regalando nada a Jalisco. Es obligación de la autoridad, tanto federal como estatal.
La Zona Metropolitana de Guadalajara merece 13 mil millones de pesos para garantizar el abasto de agua, y muchos miles de millones más por parte del gobierno federal. Y el esfuerzo consistente del gobierno del Estado también es parte de su deber legal y ético. Ambos niveles de gobierno y sus integrantes deben mantener el imperativo de garantizar los derechos de sus gobernados y es el caso, porque el derecho al agua es fundamental.
Pero además, hay que tener perfectamente claro que si entre los dos niveles de gobierno se invierten 25 mil millones de pesos en la construcción de infraestructura como el acueducto sustituto de Chapala a Guadalajara, la ampliación de la Planta Potabilizadora 1 de Miravalle, o el desvío de caudales para evitar que se contaminen, o bien, se concluyen las obras adicionales para traer a la ciudad agua de la Presa El Zapotillo, todavía quedarán pendientes inversiones por más de 75 mil millones de pesos para numerosas obras adicionales.
¿Cómo olvidar, por ejemplo, que la red de distribución de agua del SIAPA tiene fugas de más del 40% del agua que conduce porque las tuberías son viejas y no han sido restauradas o cambiadas?
A diferencia de los actores políticos que ven en la crisis del agua en la ciudad la oportunidad de oro para denostar a sus adversarios y derrotarlos en las elecciones de 2027, los técnicos, académicos e integrantes de asociaciones civiles, revisan la realidad con más equilibrio y sentido crítico.
El acuerdo político confirmado entre la presidenta y el gobernador es apenas el primer paso en un largo trayecto de inversiones, construcción, diagnósticos, revisión de procesos, tecnificación y superación de vaivenes políticos.
Se necesita un cambio profundo para evitar que se repita otra vez el quiebre que padecen el SIAPA y la ciudad de Guadalajara.