Cuando se anunció el 21 de octubre que el gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se hará cargo de un financiamiento de hasta 13 mil millones de pesos para la construcción de infraestructura que garantice el agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara, hubo un estallido de opiniones y revisiones del fenómeno. En términos generales, la noticia se festejó por tratarse de una solución que puso fin a meses de incertidumbre y especulación. Se trató, completamente, de una decisión de Estado de la mandataria.
Claudia Sheinbaum, debe reconocerse, derrotó las previsiones de quienes esperaban nuevamente una decisión desde la perspectiva política de su administración. Sin embargo, al decidir que el gobierno federal se hará cargo de esta inversión para evitar más retrasos y esquemas de participación de capital privado, tomó lo que se conoce como “decisión de Estado” y que consiste, básicamente, en el ejercicio de su mandato anteponiendo el interés principal de la ciudadanía y no el que pudiera marcar el interés inmediato de su grupo o su administración.
Aunque de manera natural, puede haber lecturas de carácter electoral porque nos encontramos justo en la antesala de las elecciones 2027, es imperativo reconocer que los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara ganan con la decisión presidencial porque su gobierno decidió tomar la iniciativa, ejerciendo sus facultades y su presupuesto, para proteger el derecho fundamental de acceso al agua.
Un aspecto que quizá se ha dejado de lado pero que se ve reflejado en este episodio del ejercicio presidencial, es que seguimos siendo testigos del primer ejercicio de una presidenta en toda la historia del país. En numerosas ocasiones, funcionarias públicas y analistas del ascenso de la mujer en los encargos de gobierno en México, han destacado la “sensibilidad” específica de las mujeres al tomar determinaciones políticas. Al decidir la solución de este proyecto, la presidenta Shienbaum ofreció un ejemplo muy claro de la sensibilidad de una mujer que desde el ejercicio de un cargo público, atendió las necesidades de millones de personas en un problema complejo y que se desarrollo por la desatención y negligencia de varios períodos de gobierno anteriores.
Lo más importante ahora al margen de las posturas político electorales –debe insistirse en esto– es que el inicio de la solución a la crisis del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara se mantenga y conduzca a más y mejores resultados, para garantizar que el problema se corrija de fondo.